Peter Norman
 
En los Juegos Olímpicos de México 68 se produjo esta imagen que ha pasado a la historia en la que se ve a dos atletas alzando el puño como símbolo de reivindicación de los derechos civiles de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.
 
Pero hay un tercer hombre en ese podium a quien la historia ha olvidado: el atleta australiano (y blanco) Peter Norman.
 
Aparentemente su presencia en el podium parece intrascendente en un momento como este. Sin embargo es, quizá, el mayor héroe de los tres.
 
Antes de comenzar la ceremonia de entrega de medallas, los dos atletas americanos explicaron a Peter Norman que iban a realizar un acto de protesta. Norman se mostró totalmente de acuerdo con su reivindicación y les apoyó luciendo con ellos en la parte izquierda de su pecho la insignia del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos.
 
También les aconsejó que utilizaran guantes negros para dar mayor fuerza simbólica a su gesto y, como no tenían, les prestó un par (razón por la cual uno de ellos levanta el puño derecho y el otro el izquierdo).
 
Esta decisión fue fatal para Peter Norman.
 
Mientras que los dos atletas americanos regresaron a su país convertidos en héroes y alabados por gran parte de la sociedad, Peter Norman fue despreciado en Australia, donde existían aún grandes prejuicios raciales. No se le permitió participar en más competiciones olímpicas, a pesar de tener una prometedora carrera como velocista.
Fue rechazado por su familia y amigos, lo que le llevó a abandonar el deporte y buscar trabajo en una carnicería donde debido a una herida contrajo gangrena, lo que le llevó a una profunda depresión y, finalmente, a caer en el alcoholismo.
 
A pesar de ser el mejor velocista australiano de todos los tiempos, el Comité Olímpico Australiano no le invitó con los demás atletas a la ceremonia de los juegos de Sydney 2000, en la que fueron homenajeadas las grandes leyendas olímpicas del país.
 
Finalmente, Peter Norman murió en 2006 debido a un ataque al corazón, solo y completamente olvidado.
 
Hoy queremos rendir homenaje a este hombre, héroe silencioso, cuya fe en los derechos humanos le hizo perder todo cuanto tenía. Para que su integridad y su altísima calidad humana nos sirva de ejemplo y no se pierda nunca en el olvido.
 
Peter Norman, héroe de leyenda.
#SomosFarinatos
 
 

 

 
 
 
  Gabriela Andersen

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